
Hoy he visto un espectáculo curioso.
Un ciego de unos treinta años, vestido con traje formal, avanzaba dubitativamente por una de las calles laterales del Palacio de la Moneda.
Cada vez que notaba que alguien pasaba a su lado, se volvía y le decía:
- ¿Me puede auxiliar, por favor?.
Y claro, ¿quién podría negarse a ayudar un no vidente que más encima va de caballero por la vida?.
Y todos se detenían y le decían que cómo no, por supuesto, que dijera qué necesitaba.
- ¿Me dai’ unas mone’as pa’ comprar pan?
Definitivamente el tipo es un talento perdido del mundo publicitario.






