Las cosas andan mal para los ciudadanos de nuestro país.
Además de analfabetismo digital, nuestras autoridades sufren de pérdida de conciencia de la realidad y cierta desorganización neuropsicológica de las funciones ejecutivas, lo que las lleva a tener dificultades para mantener conductas dirigidas a metas, con una significativa disfunción social. Vamos, esquizofrenia.
Luego del escándalo suscitado días atrás por la desprotección en que se encuentran los derechos de las personas en relación a la compra, venta, uso y abusos de los datos personales por el Estado y los particulares, el gobierno señala que se haría cargo de la situación e incluso fue un tema abordado en un comité de ministros.
Y tres días después el gobierno hace justamente lo contrario: anuncia el envío al Congreso Nacional de un proyecto de ley (de discusión inmediata) que obliga a las casas comerciales a cederles sus bases de datos a la banca, para que estos últimos, y todos los que se relacionen con ellos, sepan cuanto dinero usas, cuando lo haces a través de créditos y en general, todo lo que han venido en llamar “deuda positiva”, esto es, deudas que pagas religiosamente, pero que son datos que les sirven porque revelan cuanto puedes pagar, cuanto debes, dónde realizas tus compras y, por ende, posibilitan el envío de esas simpáticas cartas y llamadas telefónicas con créditos (¡y seguros, y tarjetas de crédito, y “rebajas” en bencina, y etc.!) que no has pedido y ¡oh, coincidencia!, que se ajustan al dinero que debes y guardan proporción con el nivel de ingresos que tú no les has informado, además de otros muchos usos menos agradables todavía.
La doctrina jurídica nacional e internacional es uniforme, y así lo han dicho especialistas que se han trasladado expresamente a nuestro país para decirnos lo siguiente: si las personas no tienen mecanismos de protección eficaces contra el uso y abuso del tratamiento de datos, NO ES LEGÍTIMO Y CONTRARÍA LOS COMPROMISOS INTERNACIONALES DE CHILE la instauración de mecanismos de la especie señalada, pues lo único que hacen es garantizar… la plena vulneración de tus derechos fundamentales.
Anda despidiéndote de tu derecho a la salud, a la educación, a sindicalizarte, al acceso al crédito, a la intimidad y a todos los que veas en cualquier raído texto legal, pues todos ellos dejan de tener sentido frente a la nula protección de los datos personales.
Te discriminarán arbitrariamente en muchas partes y nunca sabrás porqué. No te contratarán en los trabajos, y no recibirás explicaciones. La Isapre rechazará afiliarte, y no sabrás en base a qué tomó la decisión.
Todo porque alguien invisible, sabe algo de tí. O pretende saberlo.
No sabes quién es, no sabes lo que conoce, ni puedes exigirle que corrija o elimine la información. Y ahora, sabrá también cómo te las arreglas para pagar tus cuentas, sin que nunca haya necesitado saber de ello.
Pero estarás en sus manos, gracias al gobierno de Chile.






