Según diversos medios de comunicación, esta nueva política la anunció el Ministro Secretario General de Gobierno y consiste que el erario público financiará los viajes de placer de los hijos de los Presidentes, por el sólo hecho de ser tales.
Así como lo lee.
Agrega el ministro Vidal que la Presidenta puede invitar a viajar con dinero del Estado a quien se le venga en gana y con mayor razón si son sus hijos, y como es la Presidenta, no tiene que darle explicaciones a la ciudadanía, la que tampoco puede preguntar sobre el asunto.
La mejor parte de sus declaraciones es esta, que he tomado de Radio Cooperativa:
Definamos la palabra: quien decide esto y corta el queque es la Presidenta de la República, yo le respondo con la mejor buena voluntad pero hay un límite. ¡Punto!. ¡Sin discusión!, no va estar preguntando quien la acompaña. ¿De a donde la han visto?”.
El hecho salió a la luz pública cuando tras un fallo en uno de los motores del avión que llevaba a la Presidenta a China, el avión debió regresar al aeropuerto y sus pasajeros hacer trasbordo.
En ese momento, la prensa pudo fotografiar las particularidades de la comitiva.
Así que ya lo sabe, estimado lector. Probablemente usted esté pagando de su bolsillo el viaje de Francisca Dávalos a China, como antes pagó el de Sofía a Italia. Y nada menos que una travesía al otro extremo del mundo en primera clase.
Y no sea tan grosero como para andar pidiendo explicaciones de porqué tiene que hacer eso. Y claro, de que le acrediten los kilómetros vaya olvidándose.






