Estaba leyendo una sinopsis de la película – documental Paris Je T‘Aime, que recalcaba mucho la relación entre la ciudad, sus barrios y el amor, cuando me acordé de una escena que presencié en la Ciudad Luz hace 7 años y que me resisto a olvidar.
Era invierno, hacía frío y ya había caído la noche, por lo que recorría apresuradamente las calles que rodean la elegante Place Vendôme para llegar a mi hotel, cuando noté que algo “raro” se movía a través de los cristales de una tienda muy exclusiva, que tenía las luces apagadas.
Me detuve y a la luz de los automoviles divisé una mujer de raza negra, pobremente ataviada, que casi a ciegas y echada en el suelo restregaba el piso de la tienda. Alrededor de ella, dos niños de 5 o 6 años, también harapientos y con gestos que recordaban el frío que hacía, recogían la basura y papeles sueltos para depositarlos en una bolsa.
Vagamente entristecido seguí adelante, pero como erré el camino tuve que volver sobre mis pasos dos cuadras más allá.
Ya no había nadie haciendo el aseo, pero ahora la tienda resplandecía de luces.
Paris, Je Ne T’Aime







Mi historia de amor con un hombre negro.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/01/08/mi-amante-afrocaribeno/